Fragmentos piratas

Filosofía poética

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De un laberinto buscamos salir a toda costa
Por lo tanto: la existencia es lo contrario de un laberinto
¿Pero qué es lo contrario de un laberinto?

Cuando el primer filósofo
Se encontró con el último sabio
¿Qué pudieron decirse?
Pues entonces cada uno hablaba en una tonalidad distinta:
Uno en mayor, el otro en menor

Si la flecha nunca pudo
Atravesar el espacio para alcanzar el blanco
Zenón encontró la manera
De atravesar el tiempo

Es la guerra
Y no la filosofía
La que enseñó al joven hoplita Sócrates:
Todo lo que sé es que no sé nada

Cuando el filósofo sale de la caverna
Decepcionado prefiere regresar

Sócrates no escribió nada
En realidad intentó hacerlo
Pero esta vez fue él quien fue objeto de ironía
Atrayendo las risas de uno de sus discípulos
El joven Platón

Los alumnos de la Academia
A veces hacían novillos
Para ir a cortejar
En el Jardín de Epicuro

En la serenidad
La emoción no desaparece
Sino que encuentra la paz:
La muerte se llora como música hermosa
Y ya no como pesadilla

El estoico no es piedra sino árbol al viento

Cuando la serenidad se convierte
En tonalidad fundamental de un alma
Es en ella ahora
Donde amanece

Todos piensan
Por eso todos yerran

Y por ello
Algunos necesitan un método
Como los ancianos un bastón
O los niños un estímulo

En el mejor de los mundos posibles
No puede existir un libro que defienda la causa de Dios

Metafísica y nihilismo
Descienden juntos por el torrente de la misma fuente:
¿Por qué hay algo en lugar de nada?

Nunca emprendió un viaje
Porque sabía que el espacio
No es más que una forma a priori
De la sensibilidad

La ética sigue siendo una forma de cálculo

Tuvo de repente la intuición
Del Eterno Retorno de lo mismo
Y nada volvió a ser como antes

La ternura también puede tomar forma de biblioteca

Unas leves nieblas
En la superficie de un alma
Bastan para ocultar todo su paisaje

Ninguna onda en este lago de montaña
Y, sin embargo, en cada instante,
Mil posibilidades

Un simple nudo en el lenguaje
Y surge un pensamiento

El ser errante
No puede huir, ni perderse, ni esconderse
Porque todo ello supone al menos
Que prime una dirección

De niño se revolcaba en el barro,
Ahora en el lodo,
Y pronto, polvo

Filosofía
Una curiosa manera de buscar el camino,
Una errancia original:
Eso es lo que el filósofo puede ofrecernos

El nómada cree suavizar la errancia
Siguiendo su curso

Un libro es ese curioso objeto
Que refuta el principio de conservación de la energía

De la sabiduría, la erudición guarda esperanza
Y recorre la historia de la filosofía
Como una promesa,
Pero el coleccionista de cuadros no es pintor

Si las mismas causas producen los mismos efectos,
El menor chiste podría ser fatal

Es necesario que el asno de Buridán haya muerto
De hambre y de sed
Exactamente al mismo tiempo

Ese hombre solitario que juega a los dados:
Un determinista que se encanalla

Todos huyen del charlatán,
Pero desde la tumba aún resuenan sus palabras
En un discurso póstumo
Ampliado con un epílogo

El cobarde acaricia a veces el sueño
De una vida a priori

El perezoso
Solo él puede descarrilar
La cadena de causas y efectos

El ambicioso
Él quiso entrar en la Historia
Y fue una historia graciosa

La ira tiende al neologismo,
La angustia al silogismo
Y el orgullo al soliloquio

El filósofo es un gimnasta consumado,
Su disciplina: el paso al costado

Si la primera causa es
Un motor inmóvil,
El último efecto será
Un problema técnico

El mortal teme el simple paso
De la potencia al acto

Un motor inmóvil:
Esa es también la definición que Sísifo
Daría de un dios

Es con valentía
Y no con ingenio
Que el discípulo se libera del maestro

El niño juega entre las ruinas
Que contempla el melancólico

El libro total de tu existencia es anónimo

El encuentro
Sondeas el abismo que te separa
Y luego das un paso

Un meteoro cruza mi cielo

"Desear es perseverar en el ser",
Dijo la columna de un templo en ruinas
Que incluso los dioses han abandonado

Un beso, y
La cadena de causas y efectos
De repente se enreda
En acontecimientos

¿Del crepúsculo,
Cumplirá la noche sus promesas?
Tal es la preocupación de Eros
Que escruta la sombra

Con una sonrisa, ella lo llevó
Del Pórtico al Jardín

Es de un amor perdido
Que a menudo aprendemos
Que el no-ser no es

La declaración
El buen hablador lo sabe:
El camino del logos no lleva a ningún corazón,
Y el discurso no es más que una ocasión
Para mostrar los dientes blancos

La desnudez
El objeto del deseo: la suprema abstracción,
Sin rostro, muda y despojada,
Que seduce incluso de espaldas

El solitario
Ningún encuentro en el espacio divisible hasta el infinito

El seductor
Lo desconocido debe ser reducido a lo conocido

El perezoso
¿Cómo este ser horizontal
Se volverá perpendicular?

El fetichista
La parte es superior al Todo

La obsesión
Por la gracia de un lenguaje ideal,
Ella se convirtió en sujeto de todo verbo.

La tentación
¡Dichoso el asno de Buridán!
Aquí estamos, aún suspendidos
Bajo la mirada traviesa de Eros
Entre dos causas desiguales

La fiesta
Siempre afuera, Eros
Se lleva lejos con él
El sentido de todo santuario

¿Por qué, en el fondo, la pareja se basa
En el principio del tercero excluido?

De las bellas perspectivas
Que se ofrecen al seductor,
Este busca sobre todo
Las líneas de fuga

Un pestañeo
Y reinarás sobre un alma

A veces Diógenes
Invitaba a su barril inestable
A unas compañeras de paso,
Y juntos viajaban
Gracias a su única fuerza motriz

¿El imperativo categórico?
Una especialidad, en aquella época,
De las casas de placer de Königsberg

Junto a la amada, él indaga
Sobre el amor mismo,
Y ella responde
Con ejemplos

La lechuza de Minerva, aquella que
Solo emprende el vuelo al caer la noche,
A veces escucha ruidos extraños
En los matorrales

Lo real es racional
Y lo racional es real,
Excepto por la noche,
En los matorrales

Entonces, el viejo búho, perturbado en sus pensamientos,
Huye batiendo las alas,
Ante esta irrupción de lo singular
En lo universal

Quería el monopolio sobre un corazón
Y, como un monomaníaco desilusionado,
Terminó en largos monólogos

En el amor, la ciencia reina es la hermenéutica

De oasis en oasis,
El corazón nómada
Atraviesa su propio desierto

El azar
Libera el efecto de la causa
Y deja que las cosas
Revoloteen de aquí para allá
A su buena fortuna

En la noche del mito,
El animal poético
Husmea aquí y allá
En busca de un lenguaje ideal

Bajo un olivo,
Junto a la feliz vejez,
Ahí es donde se encuentra
La piedra filosofal

El viejo océano
Da una lección de escepticismo,
Recordando al barco zarandeado por todas partes
Que a todo argumento se opone un argumento igual

Quizás ya no seas más que un recuerdo
En la prodigiosa memoria de Homero,
Que él convoca a su antojo
Para algún desenlace

Las páginas de un libro abierto
Revolotean al viento.
La brisa da la última palabra de la historia
Al cosmos atento
Y a un grillo atónito

Antaño los hombres escrutaban el firmamento,
Consultando lo más lejano para encontrar su camino cercano,
Creyendo que el espacio mismo daba solución a la errancia.
Y este les respondía
Con unas formas caprichosas

No renacerás de tus cenizas,
Pero puedes hacer
Una hermosa hoguera

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